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CONTROL
DE INFECCIONES
MICROORGANISMOS RELEVANTES DE LA
INFECCION HOSPITALARIA
Acinetobacter
Escribe Dra. Silvia I.
Acosta-Gnass
A.
Identificación
El
género Acinetobacter se asocia con una larga historia taxonómica:
en 1908 se lo denominó Diplococcus mucosus, luego Micrococcus
(pequeño), Mima (simulador), Achromobacter (incoloro),
Acinetobacter (inmóvil), y anitratus (no reductor de nitratos).
En 1930-1940 perteneció a la familia Mimeae. Los géneros
Mima y Herellea se fusionaron y formaron uno sólo, junto
con Acinetobacter. En 1970, se reconocía una sola especie:
Acinetobacter calcoaceticus, con dos variedades: var. anitratus
y var. lwoffi. Luego, se reconocieron dos especies: A. calcoaceticus
(productor de ácido a partir de la glucosa) y A. lwoffi
(no productor de ácido a partir de la glucosa). Posteriormente,
con los estudios de hibridación del DNA-DNA se identificaron
más de 19 cepas diferentes de Acinetobacter. Para cubrir
las necesidades clínicas y microbiológicas, en la
práctica habitual, se informa complejo A. calcoaceticus
– A. baumannii, que comprende las genoespecies fenotípicamente
similares 1, 2, 3 y 13.
Los miembros del género Acinetobacter son generalmente
encapsulados, no móviles, bacilos gram negativos aeróbicos,
que pueden parecer cocoides en su fase de crecimiento estacionaria.
Son oxidasa negativa, no reducen los nitratos, son indol negativos,
catalasa positiva, y carecen de color. Las colonias miden de 1
a 2 mm y son apigmentadas, en forma de cúpula y mucoides
con superficies lisas o con múltiples fositas.
Algunas de las características fenotípicas utilizadas
para la diferenciación entre las cepas de Acinetobacter
consisten en la hemólisis de los eritrocitos, la acidificación
de la glucosa, el desarrollo a 44°C y la utilización
de múltiples fuentes de carbono.
B.
Patogenicidad y virulencia
La escasa cantidad de factores de virulencia determina que estas
bacterias sean, con exclusividad, microorganismos oportunistas.
El desarrollo de Acinetobacter en medios con pH ácido y
baja temperatura favorece la invasión de tejidos desvitalizados.
Hasta el momento, no se detectó ninguna citotoxina producida
por estos microorganismos. La adherencia a las células
epiteliales y las mucinas, mediadas o no por fimbrias o polisacáridos
capsulares, son conocidos factores de virulencia que pueden jugar
un importante rol en la colonización de los tejidos de
los pacientes susceptibles. Favorecen la supervivencia de Acinetobacter:
la producción de bacteriocina, la presencia de cápsula,
y la viabilidad prolongada de las bacterias en un medio seco.
La resistencia a los antimicrobianos, ciertamente, contribuye
a la supervivencia y diseminación de estas cepas en los
hospitales.
En personas con mecanismos de defensa normales los microorganismos
Acinetobacter desempeñan un papel muy limitado en el desarrollo
de infección humana.
C.
Epidemiología y transmisión
Los
microorganismos del género Acinetobacter difieren de otros
miembros de la familia Neisseriaceae por la sencillez de sus requerimientos
nutricionales.
1. Reservorios
Son de vida libre y pueden residir en animales y objetos inanimados.
Casi el 100% de las muestras de suelo y agua desarrollan Acinetobacter.
Fueron aislados de la leche pasteurizada, alimentos congelados,
aves de corral refrigeradas, aire atmosférico de fundiciones
y hospitales, niebla de vaporizadores, grifos de agua, baños
para diálisis peritoneal, orinales al lado de la cama de
los pacientes, paños de lavado, catéteres para angiografía,
respiradores, humidificadores, equipo de terapia respiratoria,
guantes contaminados, duodenoscopios, transductores, agujas reutilizadas,
fracción proteica del plasma, colchones y almohadas del
hospital. Pueden sobrevivir en fomites secos durante varios días
(cortinas y diferentes tipos de superficies de la habitación
han permanecido contaminados por más de 13 días,
después del alta del paciente).
Cualquier medio ambiente húmedo hospitalario (incluyendo
recipientes para el hielo, viales de dosis múltiples, agua
corriente, floreros) puede servir como reservorio ambiental una
vez contaminado.
El principal reservorio de Acinetobacter es el ser humano. Está
presente en la piel y en la faringe de las personas sanas: hasta
el 25% de los adultos ambulatorios normales presentan colonización
cutánea por Acinetobacter, y el 7% de los adultos y niños
de corta edad presentan colonización faríngea transitoria.
Son los microorganismos gramnegativos persistentes más
frecuentes en la piel del personal hospitalario; y colonizan el
45% de los sitios de traqueostomía en pacientes internados.
La infección o colonización del tracto respiratorio,
las infecciones de heridas, y la orina infectada son todas fuentes
importantes de bacterias y pueden resultar en una contaminación
substancial del medio ambiente, en adición de las manos
de los trabajadores de la sanidad.
2. Factores de riesgo
Los factores de riesgo asociados con la infección por Acinetobacter
adquirida en la comunidad son: el alcoholismo, el tabaquismo,
la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, la diabetes
mellitus, el clima tropical.
Los factores de riesgo asociados con la infección por Acinetobacter
adquirida en el medio hospitalario son: la duración de
la estadía hospitalaria, la cirugía, las heridas,
la infección previa (independientemente del uso de antibacterianos
previos), la colonización fecal con Acinetobacter, el tratamiento
previo con antibióticos de amplio espectro, la nutrición
parenteral, la presencia de un catéter intravenoso o ureteral
permanente, la admisión a una unidad de quemados o una
UCI, y la asistencia mecánica respiratoria.
3. Modo de transmisión
El modo de transmisión es por transmisión cruzada
entre pacientes, a través de la colonización transitoria
de las manos de los trabajadores de la salud y las superficies
inanimadas con Acinetobacter. Generalmente se produce por una
interrupción de las medidas de control de infecciones.
4. Características distintivas
El género Acinetobacter está aumentando como problema
endémico y epidémico en los pacientes hospitalizados,
particularmente en las unidades de cuidados intensivos. Este es
uno de los pocos organismos gram negativos que pueden residir
sobre la piel humana seca y sana. Estos microorganismos también
demostraron tener poca variación estacional, predominando
en el verano y al principio de otoño. Por lo tanto, las
infecciones endógenas y las variaciones estacionales pueden
enmascarar la aparición de un brote epidémico.
La mayoría de las epidemias involucraron infecciones del
tracto respiratorio. Debido a que estos microorganismos están
ampliamente distribuidos en fuentes de agua, no es sorprendente
que muchos brotes epidémicos hayan sido asociados con transductores
de presión, humidificadores, respiradores, y otros equipos
de terapia respiratoria. Más de un brote epidémico
ha sido asociado a colchones contaminados.
D.
Diagnóstico
Los microorganismos pueden colonizar la piel, la faringe, el tracto
gastrointestinal, la uretra, la conjuntiva, y la vagina. La interpretación
de los resultados del cultivo requiere tener en cuenta la colonización
y la contaminación ambiental potenciales. El aislamiento
de Acinetobacter de pacientes colonizados no es una indicación
para la instauración de un tratamiento específico
o preventivo. Es muy importante determinar si el microorganismo
aislado es la causa de la infección en el paciente.
E. Manifestaciones clínicas
Las especies Acinetobacter pueden provocar infecciones purulentas
en casi cualquier órgano del cuerpo. Las infecciones nosocomiales
causadas por estos microorganismos se incrementaron en los últimos
10 años. En los pacientes susceptibles, especialmente en
pacientes de cuidados intensivos con enfermedades subyacentes
severas, las especies de Acinetobacter son capaces de causar un
amplio rango de infecciones, que incluyen: septicemias, neumonías,
meningitis, endocarditis, infecciones de heridas, e infecciones
del tracto urinario. Estas infecciones oportunistas ocurren especialmente
durante brotes epidémicos nosocomiales y son causadas principalmente
por cepas pertenecientes al complejo Acinetobacter calcoaceticus-Acinetobacter
baumannii.
1. Infección del tracto respiratorio
Es la localización más frecuente debido a la colonización
orofaríngea transitoria en personas sanas y el elevado
índice de colonización de los sitios de traqueostomías.
Son agentes causales de bronquiolitis y traqueobronquitis adquiridas
en la comunidad en niños sanos. Entre los adultos, la neumonía
adquirida en la comunidad afecta a pacientes con compromiso en
los mecanismos de defensa (alcoholismo, tabaquismo, enfermedad
pulmonar subyacente) y a los provenientes de regiones con clima
tropical. Las neumonías nosocomiales por Acinetobacter
a menudo son multilobulares y se documentaron casos de cavitación,
derrame pleural, y fístula broncopleural. Ni la colonización
ni la infección por Acinetobacter se asociaron, en forma
independiente, con una mortalidad excesiva en pacientes internados
en una UCI. En consecuencia, es probable que la presencia de este
microorganismo sea un indicador del mal estado general del paciente
y no de la virulencia de los mismos.
2. Bacteriemia
La bacteriemia por Acinetobacter en el ámbito de la UCI
neonatal se comunica con frecuencia creciente. La bacteriemia
nosocomial está asociada con infecciones del tracto respiratorio
y el uso de catéteres intravenosos; otros focos menos frecuentes
consisten en las infecciones urinarias, heridas, la piel y el
abdomen. Hasta el 30% de los pacientes con bacteriemias padece
de shock séptico. El índice de mortalidad asociado
a bacteriemia por Acinetobacter osciló entre el 17 y el
46%, con un aumento inconstante de la mortalidad cuando la bacteriemia
es polimicrobiana.
3. Infección del tracto génitourinario
Se comunicaron casos de cistitis y pielonefritis en presencia
de catéter vesical permanente o nefrolitiasis.
4. Infecciones intracraneana
La meningitis por Acinetobacter fue descrita en 1938 y es una
infección infrecuente. Se observa, generalmente, luego
de intervenciones neuroquirúrgicas; pero también
se presentaron en pacientes antes normales. Puede manifestarse
en forma brusca o solapada. Hasta en el 30% de los pacientes se
observó rash petequial.
5. Infecciones de piel y tejidos blandos
Se observaron celulitis asociadas a catéteres venosos permanentes.
En estos casos, la extracción del catéter puede
ser suficiente para que la celulitis remita. Las heridas traumáticas,
las quemaduras y las incisiones quirúrgicas pueden colonizarse
con Acinetobacter debido a la habilidad de estos microorganismos
para desarrollarse en presencia de tejidos inviables y cuerpos
extraños. Se describieron casos de fascitis necrosante
sinérgica en asociación con Streptococcus pyogenes.
6. Infecciones misceláneas
Se comunicaron casos de infecciones oculares consistentes en:
conjuntivitis, endoftalmitis, ulceraciones corneanas por exposición
a lentes de contacto contaminados, y perforación corneana
luego de una diagnóstico y tratamiento erróneos
basado en la coloración del material corneano con la técnica
de Gram. También se describieron casos de endocarditis
de válvulas nativas y protésicas; osteomielitis,
artritis séptica y abscesos pancreáticos y hepáticos.
F.
Tratamiento
En los pacientes que se presentan con celulitis o flebitis localizadas
asociadas con un cuerpo extraño (por ej. un catéter
intravenoso o puntos de sutura) por lo general es suficiente la
extracción del cuerpo extraño y las medidas locales.
Esta recomendación es válida para los casos de uretritis
y cistitis asociados con catéter urinario permanente. Las
infecciones que afectan los ojos y las estructuras faciales requieren
tratamiento local y sistémico. En los pacientes con infecciones
tisulares más significativas, como dehiscencia de la herida,
fascitis o formación de abscesos, se encuentran indicados
el desbridamiento, el drenaje y la antibioticoterapia sistémica.
En los casos de sepsis, endocarditis, meningitis, osteomielitis,
o bacteriemia es necesario administrar un tratamiento antibiótico
intensivo sistémico. La resistencia creciente a los agentes
antimicrobianos interfiere con el tratamiento. La terapéutica
deberá ser personalizada sin perder de vista los principios
de resistencia antibacteriana. La sulbactama ejerce actividad
bactericida intrínseca (con independencia de la inhibición
de las betalactamasas) contra numerosas cepas de Acinetobacter
resistentes a múltiples fármacos. El tratamiento
de una infección profunda grave por Acinetobacter debe
basarse en la sensibilidad del aislamiento específico y
la administración de un régimen combinado.
G.
Resistencia a los agentes antimicrobianos
Los mecanismos documentados de resistencia antibiótica
consisten en la producción de enzimas que tienen facultad
de alterar los aminoglucósidos y betalactamasas de amplio
espectro, alteraciones cualitativas y cuantitativas de las porinas
de membrana externa y alteración de las proteínas
fijadoras de penicilinas. La resistencia se atribuyó a
plásmidos, transposones y cromosomas. La inducción
de betalactamasas de amplio espectro durante el tratamiento con
cefalosporinas determinó que algunos autores recomendasen
evitar por completo esta clase de antimicrobianos.
H.
Prevención y reducción del riesgo de infecciones
nosocomiales causadas por Acinetobacter
La documentación de un brote epidémico nosocomial
provocado por cepas de Acinetobacter resistentes a múltiples
fármacos requiere una revisión inmediata de las
diversas medidas que constituyen el protocolo para el control
de la infección:
• Lavado de manos.
• Aislamiento del paciente: precauciones por contacto, tanto
para pacientes infectados como para colonizados; y el agregado
de las precauciones por gotas, en pacientes con infecciones del
tracto respiratorio.
• Las visitas también deberán usar batas,
guantes y barbijo.
• La ropa deberá ser manipulada en forma segura,
colocándola en una bolsa para ropa sucia inmediatamente.
• Mantenimiento de los equipos respiratorios.
• Efectivos regímenes de higiene general.
• Bañar diariamente al paciente infectado o colonizado
con yodo povidona jabonoso al 5%.
• Usar agua estéril en los humidificadores.
• No usar cloruro de benzalconio como antiséptico.
• Esterilizar o desinfectar con alto nivel equipos tales
como endoscopios, componentes de dispositivos respiratorios, hemodializadores.
• Evitar el uso de viales de dosis múltiples.
• Realizar prácticas de asepsia en forma rutinaria
(quitarse los guantes y lavarse las manos después del contacto
con cada paciente).
• Evitar la transferencia de microorganismos de sitios colonizados
a sitios no colonizados susceptibles a infección (de zona
perineal a tracto respiratorio, o de tracto respiratorio a conjuntiva).
• Para las infecciones ya establecidas usar terapia antibiótica
apropiada.
• Estudio con control de casos.
• Revisión de los hábitos de prescripción
antimicrobiana locales.
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