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PREVENCIÓN DE INFECCIONES
TEMARIO COMPLETO DE ACTUALIZACIÓN EN TEMAS DE CONTROL DE INFECCIONES
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CONTROL DE INFECCIONES
EN SERVICIOS DE ALIMENTACION
CONTROL DE INFECCIONES EN SERVICIOS DE ALIMENTACIÓN Lic.
Alejandra Castilla ECI RECI
ACTUALIZACIÓN AÑO 2009
PRESENTACIÓN
DEL TEMA
Las
enfermedades transmitidas por los alimentos son ocasionadas
al consumirlos o al ingerir bebidas contaminadas. Distintos
microorganismos pueden contaminar los alimentos, también
lo pueden hacer productos químicos venenosos u otras
sustancias nocivas. Se han descripto más de 250 enfermedades
transmitidas por los alimentos. La mayoría son infecciones
ocasionadas por distintas bacterias, virus y parásitos
que pueden ser transmitidos por los alimentos.(1)
Los pacientes hospitalizados son más susceptibles de
presentar una infección a través de los alimentos
contaminados, y tienen mayor probabilidad de padecer consecuencias
serias como infecciones mayores. Los pacientes internados en
las instituciones de salud son más susceptibles frente
a algunas infecciones en comparación con la población
en general. Los ancianos, los pacientes inmunocomprometidos
y las personas con enfermedades crónicas de base tienen
un alto riesgo de infección, morbilidad y mortalidad
asociada.(2) Las personas hospitalizadas, expuestas al consumo
de alimentos contaminados, pueden contraer enfermedades cuya
severidad estará directamente asociada con su susceptibilidad.
Esta última depende de distintos factores inherentes
al huésped (cáncer, aclorhidria, edad avanzada,
diabetes, virus de inmunodeficiencia adquirida -HIV-, desnutrición),
o bien a aquéllos a los que queden expuestos en el curso
de la internación (tratamiento antibiótico y/o
quimioterápico, antiácidos, cirugías gástricas).
Es probable que los microorganismos entéricos no siempre
causen enfermedad en huéspedes normales, pero afectarán
en mayor o menor grado a los altamente susceptibles.
Aunque el tracto gastrointestinal normalmente es una barrera,
ésta puede sustancialmente disminuir por la terapia antimicrobiana,
la disminución de la acidez estomacal, la deficiencia
en la motilidad intestinal, la disminución de la mucosa,
la disminución humoral y la disminución de la
inmunidad celular. Por estos motivos, en estos pacientes un
pequeño inóculo de microorganismos ingeridos puede
causar una severa infección sistémica.
Las mujeres embarazadas, los ancianos e inmunocomprometidos
también tienen riesgo elevado de contraer enfermedades
asociadas a los alimentos, si consumen derivados animales no
cocidos.(3) Algunos microorganismos, como por ejemplo la Escherichia
coli, la Klebsiella spp. y la Pseudomonas aeruginosa, pueden
contaminar frutas frescas y vegetales; por lo tanto, estos alimentos
no deben ofrecerse crudos a pacientes inmunocomprometidos.
La tendencia a centralizar la preparación de los alimentos
en las instituciones de salud tiene como propósito disminuir
el riesgo de su contaminación. El objetivo de esta centralización
es prevenir cualquier quiebre en la higiene durante la preparación.
En la actualidad, en las instituciones de salud los servicios
de alimentación pueden pertenecer a la institución
o ser terciarizados (prestación del servicio por parte
de una empresa que no pertenece a la institución, pero
que prepara los alimentos en sus instalaciones). Ambos sistemas
deben cumplimentar los mismos controles de higiene y deben asegurar
el entrenamiento del personal que desempeña tareas en
ese servicio.(4) Se debe tener en cuenta que no sólo
se preparan los alimentos de los pacientes internados, sino
que también en muchos casos los que consume todo el personal
de la institución.
Los alimentos pueden contaminarse en distintas etapas de su
elaboración dentro de la institución de salud.
Existen diferentes modos a través de los cuales se pueden
dispersar los microorganismos contaminantes de los alimentos:
manos contaminadas del personal que manipula alimentos crudos,
tiempo inadecuado para la cocción de carne o pollo, inadecuada
limpieza del equipamiento y preparación de las superficies,
manos contaminadas de quienes transportan los alimentos, conservación
a temperatura ambiente, lesiones en la piel de quienes preparan
los alimentos, etc.(4)
El trabajo conjunto entre el profesional de control de infecciones
y el servicio de alimentación permite realizar la vigilancia
para detectar inconvenientes, tales como la infraestructura
inadecuada de la cocina, los escasos hábitos de higiene
del personal que manipula alimentos, la falta de elementos para
el lavado de manos, el uso de materias primas provenientes de
lugares no seguros, el déficit de limpieza de utensilios
y mesadas de preparación de los alimentos, entre otros.
Otro aspecto importante para prevenir la contaminación
de los alimentos que se preparan en las instituciones de salud
es conservar la higiene durante cada uno de los pasos de la
preparación. Para cumplir con este objetivo es fundamental
el entrenamiento del personal que desempeña sus tareas
dentro del servicio de alimentación y la supervisión
de los procesos. Por lo tanto, el profesional de control de
infecciones también debe evaluar las condiciones del
servicio e iniciar acciones educativas para disminuir riesgos,
entre los que se pueden mencionar los brotes intrahospitalarios
por alimentos contaminados.
Para garantizar alimentos seguros, se debe elaborar una detallada
política sobre su correcta adquisición, manipuleo,
procesamiento y sobre la distribución de las preparaciones
producidas. Esta tarea debe ser compartida entre el servicio
de alimentación y el profesional de control de infecciones,
teniendo como referencia las regulaciones y normativas existentes
en el país.(4)
AGENTES
CAUSALES Y MODOS DE TRANSMISIÓN
Existen
distintos agentes causales de las enfermedades relacionadas
con los alimentos, entre los más frecuentes se pueden
mencionar:(5)
Agente
causal |
Características |
Modo
de transmisión |
Período
de incubación |
Clostridium
bolutinum |
Produce
intoxicación grave como consecuencia de ingerir
la toxina preformada, en alimentos contaminados. Entre
los primeros síntomas se presenta ptosis, visión
borrosa o doble, boca seca y dolor en la faringe. Luego,
parálisis flácida simétrica, vómitos
y diarrea. |
Ingesta
de alimentos en que se ha formado la toxina, predominantemente
después de una cocción inadecuada, durante
el envasado, y sin cocción ulterior suficiente. |
12 a 36 horas
|
Brucelosis |
Enfermedad
bacteriana generalizada de comienzo agudo, con fiebre,
cefalalgia y debilidad generalizada. |
Ingesta
de leche cruda y productos lácteos provenientes
de animales infectados (queso). |
5
a 60 días |
Campilobacteriosis
(diarrea por Campylobacter) |
Enfermedad
bacteriana entérica aguda de gravedad variable,
que se caracteriza por diarrea, náuseas y vómitos. |
Ingesta
de los microorganismos contenidos en los alimentos, en
la leche no pasteurizada o en el agua. |
3 a 5 días (con límites de 1 a 10 días)
|
Diarrea
causada por cepas enterotoxigénicas (Escherichia
coli) |
Causa
importante de diarrea en viajeros e importante causa de
deshidratación en niños. |
Alimentos
contaminados y con menor frecuencia agua contaminada.
|
10 a 12 horas
|
Diarrea
causada por cepas enteroinvasoras (Escherichia coli) |
Enfermedad
de la mucosa y submucosa intestinal. |
Alimentos
contaminados. |
10
a 18 horas |
Diarrea
asociada a cepas enteropatógenas (Escherichia coli)
O157:H7
|
Constituye
la especie más antigua identificada de Escherichia
coli que causa diarrea. |
Fórmulas
lácteas o alimentos introducidos para el destete
del niño. |
9
a 12 horas |
Diarrea
causada por cepas enterohemorrágicas (Escherichia
coli) |
Se
presenta como un cuadro de diarrea, incluye presencia
de sangre visible en heces. |
Alimentos
contaminados, carne vacuna mal cocida, en particular carne
picada, y también leche sin pasteurizar. |
12
a 60 horas |
Salmonelosis |
Enfermedad
bacteriana que comúnmente se manifiesta por enterocolitis
aguda, de comienzo repentino. |
Ingesta
de los microorganismos en alimentos provenientes de animales
infectados o contaminados por las heces del animal o de
una persona infectada. Incluye huevos crudos y mal cocidos,
y sus productos; leche sin pasteurizar y productos lácteos
hechos con ella; carne y derivados, aves de corral y preparados
con ellos. Transmisión fecal oral de una persona
a otra. |
6
a 72 horas |
Enterotoxina
de Staphylococcus aureus |
Intoxicación
de comienzo repentino con náuseas, vómitos,
cólicos y diarrea. |
Ingesta
de productos alimentarios que mantienen la enterotoxina
estafilocóccica. Los alimentos dañados son
los que estuvieron en contacto con las manos de personas
que los manejaron sin cocinarlos más tarde o sin
calentarlos o refrigerarlos, por ejemplo: flan, tortas.
La toxina también se genera en chacinados y quesos
fabricados rudimentariamente. |
30
minutos a 7 horas |
Clostridium
perfringens |
Trastorno
intestinal caracterizado por la aparición repentina
de cólicos, seguidos de diarrea. |
Ingesta
de alimentos contaminados por el suelo o heces. Está
asociado a carnes mal cocidas o recalentadas, salsas. |
6 a 24 horas
|
Vibrio
parahaemolyticus |
Trastorno
intestinal causado por diarrea acuosa y cólicos
abdominales. |
Ingesta
de mariscos crudos o mal cocidos, o cualquier alimento
que haya experimentado contaminación cruzada por
su manipulación. |
12 a 24 horas
|
Bacillus
cereus |
Intoxicación
que en algunos casos se caracteriza por vómitos,
diarrea y cólicos repentinos. |
Ingesta
de alimentos que han sido conservados a temperatura ambiente
después de la cocción. |
1 a 24 horas
|
Shigella |
Infección
bacteriana aguda que afecta el intestino grueso y la porción
distal del intestino delgado, acompañada de fiebre
y vómitos. |
Luego
de ingerir estos microorganismos, como resultado de la
contaminación fecal directa, puede haber transmisión
por el agua y la leche. Las moscas pueden transportar
el microorganismo a alimentos no refrigerados. |
12
a 96 horas |
Triquinosis
(Trichinella spiralis)
|
Enfermedad
causada por un verme intestinal cuyas larvas (triquinas)
emigran de los músculos y quedan encapsuladas en
ellos. Se observan algias, fiebre, diarrea. |
Ingesta
de carne cruda o mal cocida de animales que contienen
larvas enquistadas, de preferencia cerdo, productos del
cerdo y alimentos con mezclas de estas carnes. |
8
a 15 días |
PREVENCIÓN
DE LAS INFECCIONES ASOCIADAS A LOS ALIMENTOS
La
prevención debe estar centrada en la higiene alimentaria
(preparación, mantenimiento y distribución) y
salud e higiene del personal que manipula los alimentos. Ambas
áreas son importantes y deben encontrarse intensificadas
mediante el entrenamiento de los trabajadores sobre los principios
básicos de la seguridad de los alimentos.(2)
El profesional de control de infecciones debe participar activamente
en la vigilancia, control y educación dentro del servicio
de alimentación.(2)
Existen distintas recomendaciones internacionales y nacionales
acerca de la organización de los servicios de alimentación.
El objetivo de las mismas es brindar alimentos seguros a los
pacientes y al personal que ingiera alimentos preparados dentro
de la institución de salud. Entre algunas de las recomendaciones
se pueden citar las de la Comisión de Acreditación
de Organizaciones para el Cuidado de la Salud (Joint Commission
on Accreditation of Healthcare Organizations/JCAHO), las recomendaciones
de la Asociación de Profesionales de Control de Infecciones
de EE. UU. (Association for Professional in Infection Control/APIC)(2)
y las Normas para la Prevención y el Control de Infecciones
en los Servicios de Alimentación de los Establecimientos
Asistenciales de la Asociación Argentina de Enfermeros
en Control de Infecciones (ADECI).(6)
La primera manifiesta que los servicios alimentarios deben cumplir
con las necesidades de los pacientes, a través de los
siguientes estándares: organización para proveer
servicios alimentarios de calidad, apropiado entrenamiento del
personal, provisión de alimentos seguros de acuerdo con
los requerimientos sanitarios, apropiada calidad de los mecanismos
de control.
Las segundas hacen referencia a que las actividades de control
de infecciones en los servicios alimentarios incluyen: desarrollo
de especificaciones para la compra que coincidan con los estándares
de seguridad, sanidad para la comida, equipos y la limpieza
de equipos, mantenimiento y limpieza de las áreas de
trabajo, depósitos y equipamiento de acuerdo con estándares
locales; estándares escritos para el manejo saludable
de los alimentos, limpieza y sanitización de los utensilios,
el desecho de los residuos, y programas de educación
para el personal que prepara los alimentos.
Las normas de ADECI enmarcan el conjunto de recomendaciones
para los servicios de alimentación, a los efectos de
que el profesional de control de infecciones cuente con normas
prácticas para evaluar este tipo de servicios.
En nuestro país, los servicios de alimentación
se encuentran regulados por las Normas de Funcionamiento del
Área de Alimentación y Dietoterapia en Establecimientos
Asistenciales promulgadas por el Ministerio de Salud de la Nación.(7)
En tales normas se definen aspectos básicos para la organización
de los servicios responsables de suministrar una alimentación
adecuada a la población asistida, administrar racionalmente
los recursos, intervenir en la programación y ejecución
de las acciones que en el área programática se
relacionen con alimentación y nutrición, y desarrollar
acciones de docencia, incluyendo capacitación técnica
permanente y evaluaciones periódicas. Esta última
cuestión es importante, ya que, a pesar de la existencia
de normas escritas, no siempre éstas se conocen y se
cumplen. Un estudio realizado en Italia demostró que
el 79% de los trabajadores del servicio de alimentación
conocían los microorganismos causales de contaminación
de los alimentos y el 54% asoció el uso de guantes/manoplas
descartables para el manipuleo de alimentos que se sirven crudos.(8)
Una investigación similar realizada en Asia mostró
escaso conocimiento sobre los microorganismos que producen la
contaminación de los alimentos y sobre los procedimientos
higiénicos.(9)
Por sus características, el área de alimentación
debe depender directamente de la Dirección del Establecimiento.
El servicio debe contar con un Jefe Dietista y/o Licenciado
en Nutrición. Sus funciones serán normativas,
técnico-administrativas, sanitarias, docentes y educacionales,
de investigación y asistenciales.
Por otra parte, las normas nacionales hacen referencia a los
recursos físicos necesarios (infraestructura y condiciones
ambientales) para este tipo de servicios, al equipamiento que
se requiere de acuerdo con el tamaño del servicio, a
los recursos humanos (cantidad y calificación para desempeñar
cada puesto), al marco regulativo para el funcionamiento (tareas
administrativas) y a la bioseguridad en la preparación
de los alimentos (higiene de la materia prima, de la planta
física, las instalaciones y los equipos).
BUENAS PRÁCTICAS DE MANUFACTURA
(BPM)
El
Código Alimentario Argentino incluye la obligación
de aplicar buenas prácticas de manufactura para establecimientos
que elaboran alimentos que se comercializan. En la actualidad,
cada vez más instituciones de salud se alinean a estas
prácticas para brindar alimentos seguros a los pacientes.
Las BPM son una herramienta básica para la obtención
de productos seguros para el consumo humano, que se centralizan
en la higiene y forma de manipulación.(10, 11)
Dentro de las incumbencias de estas prácticas se pueden
mencionar las materias primas, los establecimientos (estructura
e higiene), el personal, la higiene en la elaboración,
el almacenamiento y transporte de materias primas y producto
final, y el control de procesos de producción.
Durante el proceso de elaboración propiamente dicha,
mantenimiento y distribución se produce el mayor riesgo
de contaminación de los alimentos elaborados en los servicios
de alimentación. Es la etapa en que se efectúa
la mayor manipulación de los alimentos e incluye todas
las actividades que se llevan a cabo para elaborar las comidas.
Si durante su transcurso no se observan las medidas de higiene
requeridas, se compromete seriamente la inocuidad de la prestación
final.(6)
De acuerdo con las normas de ADECI, se deben respetar los aspectos
que a continuación se presentan, para que la institución
de salud brinde alimentos seguros:(6)
ALIMENTOS Y PROCEDIMIENTOS
A.
Adquisición de alimentos
Para
lograr un nivel óptimo de higiene -tanto en el procesamiento
como en el producto terminado-, es fundamental partir de alimentos
controlados. Es responsabilidad del nutricionista a cargo del
área de alimentación instrumentar las medidas
necesarias para su cumplimiento.
Procedimiento
•
Seleccionar a quienes provean alimentos con calidad asegurada,
verificando las certificaciones y habilitaciones que exige la
ley. Para ello, es menester analizar los antecedentes de los
proveedores (aspectos relacionados con su organización,
aseguramiento de calidad, cumplimiento de normas, capacidad
de respuesta, etc.) y, si fuera posible, se recomienda visitar
las plantas proveedoras y elaboradoras.
• Elegir alimentos que respondan a las exigencias del
Código Alimentario Argentino.
• Establecer, con claridad y precisión, las especificaciones
de compra que garanticen la obtención de un producto
seguro.
B.
Recepción de mercaderías
En
esta etapa, el cuidado de la higiene es fundamental, pues existen
riesgos de contaminación con agentes externos y de los
distintos tipos de alimentos entre sí. A la vez, es importante
evitar que el alimento ensucie y/o contamine otras áreas.
Procedimiento
•
Verificar y controlar la higiene de los vehículos que
transportan los alimentos.
• Examinar (con un termómetro específico)
el mantenimiento de la cadena de frío de los alimentos
y llevar un registro de dicho control. Los productos refrigerados
-leche, yogur, carnes de distintos tipos, jugos de frutas, etc.-
deben mantenerse a menos de 4ºC. Los congelados -carnes,
vegetales, helados, preparaciones, etc.- deben conservarse a
menos de 18 grados bajo cero.
• Hacer cumplir estrictamente las especificaciones establecidas
para la compra. En particular, se deberá poner especial
atención en la calidad, higiene, fecha de vencimiento,
integridad de los envases y en todos los aspectos que hacen
a la seguridad de los alimentos.
• Llevar registros escritos y verificables de incumplimientos,
si los hubiere, como antecedente para la selección de
proveedores.
Planta
física
Preferentemente
deberá ser ubicada cerca de los sectores dedicados al
almacenamiento de alimentos y disponer de un acceso directo
al exterior. En caso de no contar con un acceso exclusivo, se
protegerán los alimentos en forma segura y se establecerán
horarios especiales para su ingreso, minimizando los riesgos.
Además, todas las superficies de la planta física
deberán ser no porosas -de fácil limpieza. Es
necesario asegurar que los alimentos ingresen al área
sin riesgo de contaminación.
Equipamiento
Se
contará con los equipos necesarios para asegurar la recepción
y el transporte interno de los alimentos en forma higiénica.
En el caso de transportar internamente víveres frescos,
los recipientes, canastos y/o carros transportadores deberán
ser de uso exclusivo.
Es indispensable usar un termómetro para verificar las
temperaturas de los alimentos frescos, refrigerados y/o congelados.
C.
Almacenamiento
Es
una etapa crítica en la que deberá prevalecer,
como objetivo fundamental, la preservación de alimentos,
previniendo y evitando su daño o deterioro. De acuerdo
con las características de los alimentos, se diferencian
cuatro tipos de almacenamiento:
• Depósito o despensa para víveres secos.
• Depósito de tubérculos.
• Unidades de refrigeración.
• Unidades de congelación.
Procedimiento
Los
alimentos deberán almacenarse exclusivamente en lugares
destinados para tal fin, evitando que en el mismo recinto se
ubiquen elementos ajenos (artículos de limpieza, medicamentos,
artículos de librería, etc.). También es
importante evitar el contacto de los alimentos y envases con
pisos y paredes. Los alimentos se deberán consumir conforme
a su fecha de ingreso. Se generará un sistema de rotación
que evite el estancamiento de la mercadería ("lo
primero que ingresa es lo primero que sale").
Para garantizar la inocuidad de los alimentos y evitar contaminaciones
cruzadas, al almacenarlos se deberá:
• Resguardar los alimentos y preparaciones listos para
servir, de otros potencialmente contaminantes. Para ello, es
necesario disponerlos en distintos equipos, compartimentos o
recipientes convenientemente aislados. Se definen como potencialmente
contaminantes las carnes crudas, los vegetales y frutas no lavados,
los envases y recipientes que contienen lácteos, huevos,
etc.
• Evitar el contacto de los diferentes tipos de alimentos
crudos entre sí (carnes, verduras, frutas, lácteos,
etc.).
Requerimientos
de almacenamiento
El
depósito de víveres secos deberá:
• Observar condiciones ambientales que favorezcan la conservación
de los alimentos: frescura, sequedad, buena ventilación
y protección contra insectos y roedores.
• Contar con superficies no porosas y de fácil
limpieza.
El
depósito de tubérculos deberá:
• Observar condiciones que favorezcan la conservación:
ambiente fresco, bien ventilado, seco, protegido de la luz y
de insectos o roedores.
• Contar con superficies no porosas y de fácil
limpieza.
• Requerimientos de equipamiento: se utilizarán
estanterías y tarimas de material no poroso, de fácil
limpieza, en cantidad suficiente. También es recomendable
la utilización de equipos removibles para facilitar la
higiene de todo el sector.
Unidades
de refrigeración:
• Dependiendo de la capacidad, complejidad y organización
del establecimiento, se contará con cámaras frigoríficas,
heladeras o frízeres.
• En todos los casos, las superficies serán no
porosas, lavables y de fácil limpieza (paredes, pisos,
estanterías, compartimentos, etc.).
• Se pondrá especial cuidado en el estado de conservación
y mantenimiento, pues las roturas, cachaduras y deterioros en
general pueden ser receptáculos de agentes patógenos.
• Se verificará que mantengan la temperatura constante
de acuerdo con el tipo y las características de los alimentos
que en ellas se almacenen.
Temperaturas
que aseguran la correcta conservación:
• Carnes: 2ºC a 4ºC.
• Vegetales y frutas: 6ºC a 8ºC.
• Lácteos: menos de 4ºC.
• Preparaciones de cocina: menos de 5ºC.
• Congelados: 18ºC bajo cero o menos.
• La temperatura del refrigerador debe regularse entre
los 2º y los 8º, pues a esta temperatura, aunque no
se produzca su muerte, los gérmenes no pueden multiplicarse.
Los refrigeradores deben contar con termómetros que permitan
la verificación de las temperaturas de almacenamiento.
Para la conservación de alimentos en el refrigerador,
no está permitido el uso de recipientes de hierro, de
cobre o cobre aleado con otros metales (zinc, bronce), ni de
cerámica esmaltada o pintada. El contacto prolongado
de alimentos con recipientes de hierro o de metales con aleaciones
de hierro puede contribuir a acidificar la comida. Tanto los
esmaltes como las pinturas que decoran algunos recipientes pueden
liberar tóxicos hacia los alimentos, lo que es especialmente
peligroso cuando los alimentos van a ser administrados a niños.
Para guardar alimentos en los refrigeradores se recomienda el
uso de recipientes con superficies no porosas y de fácil
limpieza, tales como: acero inoxidable, plásticos, melamina,
loza piedra, porcelana o papeles especiales para refrigeración.
• Los refrigeradores deben limpiarse semanalmente, como
mínimo, y cada vez que estén visiblemente sucios.
Al respecto, se debe tener en cuenta que, antes de limpiarlos,
los alimentos deben transferirse a otro refrigerador, o bien
se realizará la limpieza en el momento en que los refrigeradores
no contengan alimentos. Las cubeteras o envases para hielo deben
colocarse en el frízer (o en el congelador), pero separados
de los alimentos crudos, ya que pueden contaminarse y luego
transmitir los microorganismos a las bebidas que se consuman
con hielo.
• El agua utilizada en la fabricación de hielo
debe ser potable y provenir de fuentes seguras. En caso de disponer
de máquinas fabricadoras de hielo, se deberá cuidar
que el agua utilizada sea potable. Preferentemente se elegirán
aquellas máquinas que minimicen el contacto de las manos
con el hielo. En caso contrario, se deberá disponer de
una pala de material no poroso y de fácil limpieza para
extraerlo, e instalar junto a la máquina una pileta lavamanos
con jabón y toalla de papel, poniendo a la vista un cartel
con instrucciones que garanticen la higiene en esta práctica.
• La temperatura del frízer -que debe ser fácilmente
verificable- no puede ser superior a los 18ºC bajo cero.
Esta temperatura -más aun una marca menor- detiene totalmente
el crecimiento bacteriano, aunque algunas bacterias son capaces
de resistir temperaturas tan bajas.
Los alimentos que se congelan deben estar rotulados con su nombre
y fecha de congelación. Los alimentos frizados deben
descongelarse en la parte central del refrigerador. Nunca a
temperatura ambiente ni mediante el uso de agua.
Una vez descongelado, el producto no se podrá congelar
nuevamente sin cambiar de estado (crudo a cocido).
Para ser frizados, los alimentos deben disponerse en porciones
pequeñas y guardarse en distintos compartimentos o recipientes
de uso exclusivo, que aseguren la temperatura óptima.
D.
Producción
Es
la etapa en que se produce la mayor manipulación de los
alimentos e incluye todas las actividades que se llevan a cabo
para elaborar las comidas. Si durante su transcurso no se observan
las medidas de higiene requeridas, se compromete seriamente
la inocuidad de la prestación final.
Procedimiento
Antes
de iniciar la preparación de las comidas deben limpiarse
y desinfectarse las superficies de trabajo, los equipos y los
utensilios:
Durante
la preparación previa se debe:
• Realizar un cuidadoso lavado de vegetales y frutas con
agua potable. En su defecto, se utilizará agua tratada
con algún método que asegure su potabilidad.
• Procesar y acondicionar los alimentos utilizando utensilios,
equipos y recipientes exclusivos para tal fin, garantizando
su higiene y evitando contaminaciones cruzadas.
• Minimizar el contacto de los alimentos con las manos,
mediante la utilización de elementos tales como pinzas,
cucharas, procesadoras, licuadoras, etc.
• Mantener toda preparación a temperaturas adecuadas
hasta su utilización en la puesta final.
• Respetar los tiempos y temperaturas de cocción
establecidos para cada tipo de alimento (leche y yogures pasteurizados,
carnes bien cocidas sin partes rojas, huevos cocidos más
de 5 minutos).
• Evitar (para que no se genere contaminación cruzada)
el contacto de alimentos crudos (carnes, huevos, vegetales y
frutas sin lavar, etc.) con alimentos cocidos.
Algunos mariscos, si no se consumen adecuadamente cocidos, pueden
ocasionar enfermedades causadas por distintas toxinas; y, aun
con la aplicación de temperaturas adecuadas de cocción,
las toxinas de ciertas bacterias no pueden ser destruidas. Por
ejemplo, las enterotoxinas del Staphylococcus aureus.
Muchos brotes han estado asociados con alimentos que durante
su procesamiento no alcanzaron la temperatura y tiempos de cocción
necesarios. Esta situación facilita la creación
de condiciones especiales para la incubación de las bacterias
que han sobrevivido a la cocción inicial.
Requerimientos
físicos
La
estructura física de la cocina debe respetar y mantener
la línea de producción: recepción, almacenamiento,
preparaciones previas, preparaciones finales, distribución
y servicio.
Los materiales empleados para la construcción serán
resistentes a la temperatura, la humedad y los golpes. En la
zona de preparación se manejan, preparan y cocinan los
alimentos.
La altura del ámbito no debe ser menor de 3 metros, y
en el lugar donde se ubican las unidades de calor debe ser superior.
Los pisos de material impermeable y antideslizante deben ser
aprobados por la autoridad competente y tener un buen nivel
de declive.
Las paredes deben estar recubiertas de material resistente hasta
1,80 m del suelo, aunque es ideal que el recubrimiento llegue
hasta el techo, que debe ser liso y no poroso, sin molduras
y, al igual que los pisos y las paredes, fácilmente limpiable.
No se debe tener acceso a las áreas de elaboración
a través de sectores potencialmente contaminantes ni
dichas áreas serán lugares de paso. Tampoco pueden
servir como vía de acceso a otros sectores. Su acceso
debe ser restringido y exclusivo para el personal del área.
No debe ser utilizado para otras funciones.
Cuando se produzcan roturas en pisos, paredes o techos (goteras)
deben repararse rápidamente.
En los distintos locales de la cocina se debe controlar la humedad
para prevenir el crecimiento de hongos y evitar que las corrientes
de aire se desplacen de los sectores "sucios" a los
sectores "limpios".
Las aberturas (puertas, ventanas, ventiluces, etc.) deben contar
con mallas finas de protección contra insectos.
Los desagües y alcantarillas deben tener un diámetro
mayor que el resto del edificio, con trampas y sifones que faciliten
la descarga. Las cañerías deben mantenerse en
buen estado y hay que controlar las pérdidas de agua
que puedan invadir los sectores de trabajo. Se limpiarán
para asegurar su higiene.
Además, el sector debe contar con buena ventilación.
Las unidades de cocción estarán cubiertas con
campana y extractores de aire para evitar que las paredes, las
ventanas u otras superficies reciban el impacto de la grasa
y los vapores provenientes de la cocción de alimentos,
lo que dificultaría la limpieza y favorecería
el crecimiento de microorganismos.
Debe tener luz natural. Si es necesario, se instalarán
artefactos de iluminación, que deberán estar empotrados
para favorecer su limpieza.
El vestuario para el personal se ubicará de modo que
se evite el ingreso a las áreas del servicio con vestimentas
ajenas a la asignada para el trabajo.
Por otra parte, se recomienda que los sanitarios sean de uso
exclusivo del personal del sector, que resulten de fácil
acceso desde todas las áreas, aunque suficientemente
aislados. Deberán contar con todos los elementos de higiene
necesarios: jabón, papel higiénico, toallas descartables,
etc. Además, se recomienda muy especialmente la provisión
de cepillos de uñas: elementos que deben ser individuales
(para cada empleado) y mantenerse limpios y secos. Si esto no
es posible, es preferible no utilizar este recurso, pero controlar
la higiene de las uñas. Es decir, deben estar cortas,
sin esmalte y con las cutículas intactas.
Equipamiento
Se
debe contar con superficies de trabajo (mesadas) diferenciadas
para:
1) alimentos que se consumen crudos (frutas, verduras), 2) alimentos
crudos que luego se cocinan, y 3) alimentos ya cocidos.
Si este requerimiento no pudiera ser viable, las mesadas disponibles
deberán lavarse después de procesar cada uno de
los tipos de alimentos mencionados y siempre antes de ser nuevamente
usadas. En ese sentido, se dará preferencia al uso de
mesadas rebatibles para favorecer la higiene del sector. Cuando
se deterioran, las superficies de mesadas (o los estantes) dificultan
la limpieza o permiten que en ellos se acantonen restos de alimentos
que luego se contaminan con microorganismos patógenos.
Asimismo, hay que tener en cuenta que ciertos materiales (madera,
mármol o corcho) suelen permitir el crecimiento de ciertos
biofilms desarrollados por bacterias. Estos biofilms no pueden
ser removidos mediante la limpieza habitual; por lo tanto, las
superficies de equipos y estantes deben ser de materiales lisos
y estar en perfecto estado. Se recomiendan materiales como el
acero inoxidable.
También, para el procesamiento previo de los alimentos
se aconseja la utilización de equipos específicos
(procesadora, licuadora, picadora, etc.), porque al disminuir
la manipulación, reducen el peligro de contaminación.
Los equipos deben desarmarse luego de cada puesta en funcionamiento
y las distintas partes que los componen deben lavarse y secarse.
Las unidades de cocción serán suficientes y de
fácil limpieza; se garantizará el correcto funcionamiento
de todos sus sistemas, las temperaturas adecuadas y la seguridad
controlada de sus elementos.
Las cocinas y hornos deben limpiarse diariamente; las mesadas
u otras superficies de trabajo se limpiarán cada vez
que estén visiblemente sucias. Ello evitará que
los depósitos de grasa y restos de alimentos permitan
la proliferación de microorganismos y favorezcan la aparición
de insectos y roedores.
La integridad de los equipos, utensilios y vajilla debe verificarse
periódicamente. Éstos se reemplazarán cuando
se detecten alteraciones (por ejemplo, platos y vasos averiados,
cacerolas u otros recipientes dañados, con pequeñas
superficies faltantes, quebraduras, etc.). Cabe recordar que
ciertas sustancias químicas nocivas que suelen desprenderse
de los equipos deteriorados pueden ser transferidas a los alimentos
y son difíciles de limpiar.
A los efectos de que la higiene y el orden se realicen con mayor
facilidad y detalle -y que se mantengan por más tiempo-
se recomienda que las alacenas y estanterías no tengan
puertas. Por su parte, las piletas deben adecuarse a un uso
esencial: el lavado de manos. Para ello, además, se precisa
disponer de un dispensador de jabón líquido (cuyo
contenido no pueda volver a cargarse) y otro de toallas descartables.
E.
Mantenimiento de la comida hasta su distribución
Procedimiento
Las
preparaciones de cocina deben mantenerse a temperatura apropiada.
Es decir, por encima de los 70ºC y por debajo de los 5ºC.
Los alimentos cocidos deben ser recalentados a temperaturas
que aseguren que los patógenos presentes en ellos hayan
sido eliminados (90ºC) y nunca deben dejarse expuestos
a temperatura ambiente: si se los mantiene de esa manera o cerca
de una fuente de calor, los microorganismos pueden llegar a
multiplicarse en forma extraordinaria, ya que de ese modo encuentran
la temperatura óptima para su reproducción.
Por ejemplo, el Clostridium perfringens puede desarrollarse
en carnes y salsas cocidas. Otras formas vegetativas de Clostridium
perfringens pueden causar graves enfermedades cuando se concentran
en grandes cantidades: un millón de estos microorganismos
bastan para producir enfermedad y semejante cantidad se alcanza
rápidamente -en un breve lapso-, cuando los alimentos
permanecen expuestos a una temperatura adecuada para su crecimiento.
Los microorganismos tienen distintos tiempos de incubación.
La toxina estafilocóccica, por ejemplo, se desarrolla
en tiempos muy acotados de incubación, mientras que el
Bacillus cereus y la Salmonella requieren tiempos más
largos. Por esta razón, la comida cocinada no puede permanecer
más de 2 horas a temperatura ambiente: es ideal su refrigerado
inmediato.
La refrigeración de la comida cocida requiere un enfriamiento
paulatino: desde los 70ºC hasta los 21ºC, durante
2 horas; y de 21ºC hasta 5ºC durante las 2 horas siguientes.
No obstante, cabe recordar que la comida cocida no puede mantenerse
refrigerada durante más de 24 horas y que, si hubiera
dudas al respecto, los alimentos en cuestión deben ser
desechados.
La leche hervida no queda libre de microorganismos. Por lo tanto,
requiere ser refrigerada inmediatamente, pues es un excelente
caldo de cultivo si se la conserva a un rango de temperatura
entre 5ºC y 60ºC. Por su parte, los contenedores con
los alimentos a refrigerarse deben tener una profundidad aproximada
de 10 centímetros y serán ubicados en la parte
central de la heladera. Allí, la temperatura resulta
más adecuada para impedir el crecimiento de toxinas o
de bacterias. Sin embargo, esto no resulta efectivo cuando durante
más de 4 horas se colocan grandes cantidades de alimentos
en los contenedores. En este caso, los microorganismos alojados
en la comida pueden reproducirse, formando poblaciones suficientemente
significativas como para producir toxinas y causar enfermedad.
Al colocar en el refrigerador alimentos cocidos, debe cuidarse
que no entren en contacto con alimentos crudos y que el personal
siempre los maneje con las manos limpias. Si los alimentos crudos
no se van a cocinar, deben manipularse con guantes/manoplas
descartables. Las preparaciones frizadas deben descongelarse
en la parte central del refrigerador y nunca sobre mesadas,
piletas o mediante el uso de agua caliente. Las preparaciones
frizadas que hayan sido descongeladas no pueden volver a congelarse
sin cambiar su estado y deben ser inmediatamente utilizadas.
En caso contrario, se las deberá descartar. El frizado
de los alimentos previene el crecimiento microbiano, pero su
aplicación no alcanza para destruirlos totalmente.
No está indicado realizar cultivos bacteriológicos
de rutina sobre la comida preparada ni durante ninguna de sus
etapas de procesamiento. La realización de tales estudios
debe quedar reservada para los casos de epidemias relacionadas
con la ingestión de alimentos en los establecimientos
asistenciales.
F.
Distribución y Servicio
Procedimiento
Los
métodos empleados para trasladar la comida deben asegurar
su llegada al paciente, en óptimas condiciones y con
el menor riesgo: los platos fríos, a menos de 4ºC,
y los calientes, a más de 70ºC. Los alimentos o
preparaciones nunca deben ser trasladados al descubierto a través
de los distintos sectores del establecimiento, pues se corre
el riesgo de que se contaminen. En las áreas de internación,
la comida debe ser distribuida a través de un sistema
que reduzca a la mínima expresión su contacto
con el personal que la sirve. Para ello, es necesario envasar
los alimentos en forma hermética o mediante una segura
cobertura. Si eventualmente el personal del área de internación
debe servir la comida a platos (o bandejas) desde contenedores
grandes, deberá ser cuidadosamente entrenado y supervisado.
Los mismos estándares que se requieren para el personal
que prepara la comida deben requerirse para el personal que
la sirve. Sobre todo en salas de niños, el consumo de
alimentos debe ser supervisado: los niños suelen comer
de otros platos y compartir cubiertos, por lo cual recibirán
los alimentos en forma individual, incluyendo los cubiertos.
También se deben utilizar vasos descartables -o comunes-,
pero su uso siempre será personalizado.
Planta
física
Deberá
situarse cerca del área de producción, y los materiales
empleados para su construcción no pueden ser porosos
y deben facilitar las tareas de limpieza. El área debe
estar dotada de una buena iluminación y fuera de la incidencia
de corrientes de aire. De no contarse con un lugar específico
para tal fin, como mínimo se deberá disponer de
un sector funcionalmente acondicionado, que será correctamente
higienizado antes de iniciar todo proceso. Es recomendable que
el sistema de distribución sea centralizado, porque permite
una mejor supervisión de las prácticas y condiciones
de higiene.
En caso de utilizarse un sistema descentralizado (distribución
en áreas de internación), es indispensable contar
con un office exclusivo que reúna las mismas condiciones
higiénicas que el resto de la planta física.
Equipamiento
Deberá
asegurar una perfecta distribución, lo que significa
que los alimentos deben ser recibidos por cada paciente a la
temperatura adecuada. A los efectos de monitorear el cumplimiento
de este ítem, el uso de termómetros es indispensable.
Hay distintos tipos y modelos de carros, que aseguran esta condición.
El uso de horno microondas sólo se recomienda cuando
los alimentos han estado menos de 2 horas debajo de las temperaturas
indicadas. A partir de ese tiempo se considera que el crecimiento
de gérmenes ha comenzado y estos hornos no matan los
microorganismos en los alimentos.
G.
Residuos
El
depósito de residuos debe estar ubicado en un lugar alejado
del área de preparación de alimentos.
Todos los recipientes deben tener tapa y ser de fácil
limpieza. Se debe disponer en las distintas áreas del
servicio de una cantidad suficiente. Siempre se utilizarán
en su interior bolsas plásticas negras, que es el color
establecido por la legislación vigente en la materia.
Una vez terminado el trabajo de la cocina, los recipientes de
residuos deben quedar vacíos y limpios.
Higiene
de la planta física y su equipamiento
Si
bien ninguna epidemia descripta en la literatura refiere como
fuente de infección la estructura física o los
utensilios, se han aislado gérmenes que provocaron epidemias
a partir del uso de estos elementos. Por ello, es muy importante
subrayar que la perfecta higiene, enjuague y secado de todos
los elementos -cuidando no contaminar la comida cuando se realizan
estos procesos a través de la utilización de piletas
dedicadas exclusivamente para este fin- constituye la base fundamental
del control de infecciones.
Debido al riesgo de contaminación por salpicaduras, los
procedimientos de limpieza nunca deben ser simultáneos
a la preparación de alimentos. La higiene de pisos e
instalaciones sanitarias debe estar bajo la responsabilidad
exclusiva del personal de limpieza. Los elementos de limpieza
-trapos de pisos, mopas, rejillas- deben guardarse perfectamente
limpios, escurridos y extendidos en sectores exclusivos, y alejados
del área específica de preparación de alimentos.
Es más: no se deben usar los mismos elementos para limpiar
mesadas y pisos. Tampoco hay que utilizar elementos de limpieza
en seco -escobas, escobillones o plumeros-, pues dispersan partículas.
La limpieza se efectuará con detergente biodegradable
y agua caliente, a fin de ayudar a eliminar la grasa que suele
adherirse a pisos y superficies, o bien con productos desengrasantes
específicos de limpieza. Para ello, son ideales las soluciones
que contienen amonios cuaternarios. Los derrames de alimentos
en pisos y superficies deben limpiarse de inmediato. Los estantes
de los armarios también deben limpiarse en forma rutinaria,
una vez por día y toda vez que estén visiblemente
sucios. Las superficies de trabajo deben lavarse y sanitizarse
entre usos.
Los equipos y utensilios empleados deben desarmarse en cuantas
partes sea posible, lavarse y sanitizarse inmediatamente después
de terminar las preparaciones de comida -para disminuir los
riesgos de contaminación cruzada a superficies adyacentes-,
evitando los aerosoles y otras salpicaduras innecesarias. Durante
cada jornada laboral, los sanitarios del servicio de alimentación
deben ser lavados y desinfectados las veces que sea posible.
Además de los sanitarios, el personal de limpieza debe
estar entrenado en la importancia de desinfectar los azulejos,
las puertas y los picaportes.
Debido a que permiten la acumulación de restos de alimentos,
un serio problema a resolver es el de la limpieza y sanitización
de algunos utensilios como los abrelatas: luego de cada uso
deben cepillarse en detalle. Sin embargo, este proceso de limpieza
no resuelve totalmente el problema, por lo que resulta preferible
el uso de alimentos cuyos envases permitan su apertura mediante
extracción manual.
Las piletas deben lavarse, enjuagarse y sanitizarse. Para aquellos
elementos que así lo permitan, los procesos de sanitización
se pueden realizar con el uso de máquinas lavadoras de
vajillas, que tienen procesos automáticos con altas temperaturas
en la etapa final.
Cabe recordar que el personal encargado del lavado de la vajilla
y los utensilios de cocina debe colocarse guantes y utilizar
detergentes adecuados. Es importante el lavado de manos final
del operador.
Para el lavado de vajilla manual, la cantidad de piletas resultará
acorde con las necesidades del servicio, de modo que éstas
puedan resultar exclusivas para tal fin.
Serán de acero inoxidable y contarán con 2 ó
3 compartimentos, de los cuales el tercero se utilizará
para el secado. Existen equipos -diseñados especialmente-,
en los que la tercera pileta acciona en forma automática
un baño de vapor, que sirve como proceso de desinfección
final.
Cuando se cuenta con 2 piletas, una es para el lavado y la otra
para enjuagar y escurrir. El escurrido también puede
realizarse sobre estantes colgantes, a modo de rejilla, que
estarán ubicados sobre las piletas o bien en mesadas
especiales -con perforaciones para que fluya el agua-, a las
que se adosará una bandeja escurridora que luego de utilizada
se vaciará, se lavará y se enjuagará. En
ambos casos, el material utilizado será el acero inoxidable,
dado que los escurridores de alambre no garantizan su higiene.
Como ya se indicó, las superficies deben lavarse con
detergentes adecuados. Si se desea utilizar un proceso de desinfección
para mesadas y piletas, pero no se dispone de detergentes desinfectantes
(como los amonios cuaternarios), se pueden usar soluciones cloradas.
Éstas deben estar concentradas a 200 ppm; si se empleara
agua lavandina de uso doméstico, se deberán agregar
20 cm3 de lavandina por cada 10 l de agua.
En todos los casos -tanto si se lava en forma manual o con el
lavavajillas automático-, se deberán tener en
cuenta las siguientes recomendaciones:
• Antes de apilar los platos sucios, se quitarán
los restos de comidas adheridos a ellos.
• Se evitará que se acumule un número importante
de platos sucios.
• La lana de acero debe utilizarse en pequeñas
porciones y, luego de ser usada, se debe descartar.
• Para el lavado de platos deben emplearse cepillos.
• Todas las superficies de trabajo deben ser lavadas,
enjuagadas y secadas.
• El funcionamiento de los lavavajillas automáticos
debe ser chequeado en forma periódica.
Lavado
manual de vajilla
1.
Se introducirán los platos en el primer compartimento
de la pileta, que contendrá agua caliente y la cantidad
suficiente de detergente biodegradable o desinfectante.
2. Una vez fregada la vajilla con cepillos (que entre usos deben
lavarse, enjuagarse y depositarse en escurridores), se ubicará
en el segundo compartimento.
3. Este segundo compartimento sólo debe utilizarse para
enjuagar la vajilla con agua caliente.
4. Se colocará la vajilla enjuagada en el tercer compartimento
y se procederá al escurrido.
Control
de plagas
En
el servicio de alimentación es importante prevenir la
contaminación de alimentos por la presencia de insectos
y roedores. El control de insectos debe hacerse externa e internamente.
La población de insectos, especialmente las cucarachas,
puede controlarse mediante una fumigación periódica.
En este caso, los insecticidas empleados deben ser reemplazados
a lo largo del año, ya que pueden resultar inefectivos
debido a la resistencia que a su uso continuo desarrollan los
insectos.
Es conveniente que la fumigación sea realizada por personal
experto, porque se deben extremar los cuidados para no dañar
los alimentos ni contaminarlos con los productos empleados.
Por otra parte, deben eliminarse los focos de atracción
para todo tipo de insectos y roedores, como son los lugares
de acumulación de residuos.
Se recomienda la colocación de mallas metálicas
en todas las aberturas y, en forma adicional, el uso de artefactos
y métodos permitidos por la autoridad competente. Obviamente
deben garantizar el exterminio de insectos y roedores, así
como también su comprobada inocuidad en consideración
al almacenamiento de alimentos y el tránsito de personas.
Personal:
Manipuladores de alimentos
Salud
del personal
La
supervisión del personal de cocina requiere atención
de hábitos de trabajo, higiene personal y salud. Las
manos del personal pueden estar colonizadas o infectadas con
Staphylococcus aureus o comenzar a contaminarse con gérmenes
que posean los alimentos crudos como Salmonella species, Clostridium
jejuni, Clostridium perfringens, o con la excreta humana con
virus de Hepatitis A, Salmonella o Shigella. Estos organismos
pueden luego contaminar la comida que no estaba contaminada.
Si bien la adecuada cocción elimina la mayoría
de los gérmenes, el Staphylococcus aureus puede no ser
eliminado en la comida cocinada, debido a que libera una enterotoxina
estable al calor.
Varias estrategias se han usado para monitorear la salud de
los empleados de la cocina. Los análisis de rutina de
laboratorio no están indicados porque no hay justificación
científica para ello. La mejor prevención es la
higiene y el entrenamiento del personal.
El monitoreo por laboratorio de muestras obtenidas del personal
puede resultar contraproducente e inducir a conclusiones erróneas
y a una falsa sensación de seguridad. Los resultados
negativos no aseguran que el personal no sea portador de algún
germen patógeno. En muchos casos se ha recurrido al monitoreo
de muestras de materia fecal del personal, con la idea de detectar
ciertos microorganismos patógenos. Sin embargo, esta
medida muchas veces popularizada, especialmente en la ocurrencia
de brotes, puede no ser efectiva. Un coprocultivo no resulta
suficiente para detectar microorganismos que se encuentran en
poca cantidad en la materia fecal. Muchas personas infectadas
y/o colonizadas no presentan episodios diarreicos y mediante
el hisopado rectal puede detectarse solamente el 47% de los
portadores crónicos de Salmonella serotipo derby. Serían
necesarios 7 hisopados rectales consecutivos (uno por día)
para detectar al 95% de los portadores. Realizar coprocultivos
o hisopados rectales al personal es impracticable y costoso,
y no brinda resultados que permitan el diseño de acciones
efectivas de control. Por otra parte, la portación de
muchos microorganismos suele ser intermitente, lo que refleja
un resultado negativo cuando se realiza un solo coprocultivo
o hisopado rectal.
Los cultivos de fosas nasales, faríngeos y de materia
fecal pueden revelar la presencia de patógenos que comúnmente
se hallan implicados en los brotes transmitidos por alimentos
como es el caso del S. aureus. Sin embargo, la portación
del S. aureus en el personal del servicio de alimentación
no es más peligrosa que la portación en personal
que brinda cuidados directos al paciente o en la población
en general.
Si algún empleado de la cocina padece enfermedades gastrointestinales,
debe ser desafectado de su trabajo hasta que la diarrea se halle
resuelta. Se deben tomar dos coprocultivos con diferencia de
24 horas, cuyos resultados deben ser negativos. Si se utilizan
antibióticos para el tratamiento, se deben realizar los
coprocultivos cuando haya finalizado el tratamiento.
El Código Alimentario Nacional ha dispuesto en relación
con la Higiene y Salud de los Manipuladores de Alimentos que:
•
El personal del SA no debe padecer enfermedades transmisibles
por vía respiratoria, de la boca, heridas infectadas,
infecciones periunguales, forúnculos, ántrax y
otras que representen un riesgo.
• Debe contar con Libreta Sanitaria actualizada.
• Se realizará un examen anual bucodental y tres
exámenes médicos periódicos por año.
• Lavará frecuentemente sus manos y uñas.
• Usará el cabello limpio y recogido, cubierto
con gorro.
• Usará pañuelo al estornudar, toser o sonarse
la nariz.
• No escupirá, fumará o masticará
goma de mascar en los sectores de trabajo.
• Usará utensilios siempre que sea posible, minimizando
el uso de las manos.
• Vestirá uniforme y calzado antideslizante que
cubra todo el pie.
• El uniforme es de uso individual y no puede prestarse
o compartirse con otros miembros del SA.
• Cuando sea necesario usará guantes descartables
que renovará entre usos.(6)
Manos
del personal
El
personal del SA debe lavarse las manos:
1. Después del contacto con cualquier superficie corporal.
2. Después de usar el sanitario.
3. Después de toser, bostezar, usar pañuelo de
tela o descartable, fumar, beber y comer.
4. Durante la preparación de la comida, después
del manejo de alimentos crudos y antes del manejo de comida
cocida.
5. Después de realizar cualquier actividad que pueda
haber contaminado sus manos.
El personal que tenga pequeños cortes no infectados en
sus manos podrá trabajar en el servicio de alimentación,
siempre que los cubra con apósitos impermeables, utilice
guantes de látex en forma constante y los remueva entre
usos. Otras heridas en otras partes del cuerpo, como los brazos
-especialmente las que quedan expuestas durante las tareas-,
deben cubrirse totalmente con apósitos impermeables que
no se despeguen fácilmente. El personal no debe usar
joyas en sus brazos o numerosos anillos en sus dedos. Es importante
que el control de infecciones establezca una rutina de vigilancia
de pacientes y personal a los efectos de detectar casos de gastroenteritis
relacionados con los alimentos consumidos en la institución.
Lavado
de vajilla
La
combinación de agua caliente y detergente para el lavado
manual o mecánico de los platos y utensilios es suficiente
para descontaminarlos. Por lo tanto, no hay consideraciones
especiales al respecto.(12) Si no se puede asegurar una correcta
limpieza de los elementos y platos, éstos deben descartarse.
Es importante destacar que si no se cuenta con agua potable
en el servicio de limpieza se debe recurrir al uso de clorados
(200 ppm).
Lavado
de manos
El
lavado de manos es una práctica fundamental que deben
realizar quienes manipulan alimentos. Deben conocer cuándo
y dónde lavar sus manos, para evitar la contaminación
de distintos alimentos. En el servicio de alimentación
debe existir un sector exclusivo con pileta, jabón y
toallas de papel disponible. El lavado de manos con agua y jabón
es adecuado en este tipo de servicios. Es necesario contar con
un dispensador de jabón líquido, cuyo contenido
no pueda volver a cargarse para evitar contaminación.
Se recomienda el uso de antisépticos en situaciones especiales,
como por ejemplo, brotes.(4) Todos los trabajadores del servicio
de alimentación deben recibir entrenamiento sobre esta
práctica. El uso de guantes descartables o manoplas se
sugiere en caso de que los alimentos no se cocinen antes de
ser ingeridos, por ejemplo, los sándwiches.
Estudio
de brotes
Se
han descripto distintos brotes por alimentos contaminados con
diferentes microorganismos. Un estudio realizado en EE. UU.
detectó una cepa de Salmonella multirresistente, en distintas
instituciones del estado de Florida.(13)
En el caso del virus Hepatitis A, se ha detectado en trabajadores
de los servicios de alimentación y, por este motivo,
ha sido necesaria la implementación de inmunoprofilaxis
y de medidas de control. Además, la comida contaminada
con virus de Hepatitis A podría ser la ruta de diseminación
de este virus en un grupo de personas y generar un brote.(14)
En EE. UU., entre 1998 y 2002, se han reportado 6647 brotes
asociados a los alimentos,(15) algunos de los cuales ocurrieron
en instituciones de salud. Los microorganismos más frecuentemente
hallados fueron Salmonella, Listeria monocytogenes y, entre
los virus, el norovirus.
También se han descripto brotes asociados a jugos de
frutas, como por ejemplo, los jugos de manzana y naranja no
pasteurizados.(1)
En
caso de brote por alimentos contaminados, el profesional de
control de infecciones debe:
1. Conducir la investigación para identificar y corregir
los errores en el manipuleo de la comida.
2. Prevenir la transmisión primaria y secundaria.
Una
vez que se sospecha con certeza la presencia de un brote, porque
se detectaron pacientes con signos y síntomas compatibles
con intoxicación por alimentos contaminados, comienza
la investigación.(1, 16)
Se efectúa la búsqueda de más casos entre
personas que pueden haberse hallado expuestas.
Se determinan los síntomas y la fecha en que apareció
la enfermedad y el lugar de casos posibles. Así, se elabora
una “definición de los casos” que describe
estos casos típicos.
El brote se describe sistemáticamente por tiempo, lugar
y persona.
Se traza una curva epidémica con el número de
personas que enfermaron en cada día sucesivo para mostrar
gráficamente cuándo ocurrió.
Un mapa del sector en donde se encuentran internadas o comen
las personas enfermas puede ser útil para mostrar dónde
ocurrió la enfermedad.
El cálculo de la distribución de los casos por
edad y sexo muestra quién está afectado.
Para identificar el alimento u otra fuente del brote, se debe
entrevistar primero a unas cuantas personas con los casos más
típicos acerca de las exposiciones que puedan haber tenido
en los últimos días u horas antes de enfermar,
y también a los encargados de la preparación y
distribución de alimentos, recetas, etc. De esta forma,
pueden excluirse ciertas exposiciones, mientras que otras que
se mencionan una y otra vez surgen como posibilidades.
Estas hipótesis, combinadas con otra información
tal como fuentes probables del microorganismo específico
en cuestión, se someten luego a prueba en una investigación
epidemiológica formal. Se realizan entrevistas sistemáticas
en torno a una lista de posibles exposiciones con personas enfermas
y con un grupo de personas comparable que no están enfermas.
Al comparar la frecuencia con la que una exposición es
notificada por personas enfermas y por personas sanas, los investigadores
pueden medir la asociación de la exposición con
la enfermedad.
Una vez que un alimento está estadísticamente
implicado, se debe realizar la investigación adicional
de sus ingredientes y preparación, y el cultivo microbiológico
de los ingredientes sobrantes o del propio alimento (si se dispone
de él) puede proporcionar información adicional
acerca de la naturaleza de la contaminación.
Un brote se limita cuando se detiene la exposición crítica.
Esto puede ocurrir porque todo el alimento contaminado ha sido
consumido o retirado. Una investigación que aclare la
naturaleza y el mecanismo de la contaminación puede proporcionar
información vital, incluso si ha terminado el brote.
Importante:
•
De acuerdo con la legislación actual de nuestro país,
no está indicado realizar cultivos bacteriológicos
de rutina sobre la comida preparada ni durante ninguna de sus
etapas de procesamiento. La realización de tales estudios
debe quedar reservada para los casos de brotes relacionados
con la ingesta de alimentos. Existen servicios de alimentación
que practican cultivos a los alimentos en forma mensual, como
un control de calidad interno del servicio. Por ejemplo: búsqueda
de Escherichia coli en alimentos que se sirven cocidos y sin
cocción final, como ensaladas. Sin embargo, no existe
un estándar para este cultivo.
• De acuerdo con el Código Alimentario Argentino,
los servicios alimentarios que se encuentren trabajando con
un Sistema de Análisis de Peligros y Puntos Críticos
de Control, conocido por la sigla HACCP, deben monitorear en
forma continua o periódica los procedimientos, para asegurar
la calidad del proceso. Con frecuencia se prefieren las mediciones
físicas y químicas a los ensayos microbiológicos,
porque pueden realizarse rápidamente y a menudo indican
el control microbiológico del producto.(17)
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.
www.cdc.gov. “Prevención de infecciones asociadas
a los alimentos”.
2. Slutsker, L., Villarino, M., and cols. “Foodborne diseases
prevention in healthcare facilities”, en Bennett (1998)
Hospital Infections. 4º Edición. Lippincott–Raven.
3. Bas, M., Temel, M., Ersun, A. and Kivanc, G. “Prerequisite
programs and food in hospitals: food safety knowledge and practices
of food service staff in Ankara, Turkey”, Infect. Control
Hosp. Epidemiol. 2005; 26: 420-424.
4. Ayliffe, G., Babb, J. and Taylor, L. “Catering”,
en Hospital adquired infection principles and prevention (1999).
3º Edición. Butten Worth Heineman.
5. Benenson, A. Enfermedades transmisibles en el hombre. 15º
Edición. Organización Panamericana de la salud.
1992.
6. www.adeci.org.ar. “Normas para la prevención
y control de infecciones en los servicios de alimentación
de los establecimientos asistenciales”, Revista Visión.
Diciembre de 1998; vol. 3, Nº 9.
7. Ministerio de Salud de la Nación. “Normas de
Funcionamiento del Área de Alimentación y Dietoterapia
en Establecimientos Asistenciales”. Resolución
Nº 168-1997.
8. Angelillo, I., Viggiani, N. and cols. “HACCP and food
hygiene: knowledge, attitudes and practices of food services
staff in Calabria, Italy”, Infect. Control Hosp. Epidemiol.
2001; 363-369.
9. Askarian, M., Kabir, G. and cols. “Knowledge, attitudes
and practices of food services staff in Iran”, Infect.
Control Hosp. Epidemiol. 2004; 25: 16-20.
10. www.sagpya.mecon.gov.ar. “Buenas prácticas
de manufactura (BPM)”. Boletín de difusión.
11. Boletín IRAM. “Inocuidad alimentaria, un desafío
para el sector de servicios alimentarios”. Abril de 2004.
12. Sieguel, J. D., Rhinehart, E., Chiarello, L. and the Heathcare
Infection Control Practices Advisory Committee, 2007 “Guidelines
for Isolation Precautions: Preventing Transmission of Infectious
Agents in Healthcare Setting”, Junio de 2007.
13. Kay, R., Vandevelde, A. and cols. “Outbreak of healthcare
infection and colonization with multidrug resistant salmonella
enterica Serovar Senftenberg in Florida”, Infect. Control
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Clinical Infectious Diseases 2004; 38: 705-15.
15. Lynch, M., Painter, J., Woodruff, R. and cols. “Survillance
for foodborne diseases foodborne. United States 1998-2002”,
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16. Scallan, E. Activities, achievements, and lessons learned
during the first 10 years of foodborne diseases active surveillance
network. 1996-2005.
17. Código Alimentario Argentino. Resolución conjunta
87/2008 y 340/2008.
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