Escribe
Lic. Marisa Paniagua
GENERALIDADES
INTRODUCCION
Actualmente
los catéteres vasculares son un componente fundamental
de toda práctica en la medicina, especialmente en las áreas
de cuidados intensivos.
En 1945 los catéteres plásticos revolucionaron la
terapéutica intravenosa ya que por su intermedio fue posible
prolongar los períodos de utilización de los accesos
vasculares.
Con el uso de estos catéteres para la administración
de fluidos intravenosos comenzaron a aparecer complicaciones locales
y sistémicas relacionadas a su uso tales como flebitis,
tromboflebitis, infecciones asociadas a catéter (IAC) y
bacteriemia(1). Las primeras recomendaciones para el uso y cuidados
de los catéteres intravenosos fueron publicadas en 1981
por el Centers for Desease Control and Prevention (CDC) de EE.UU.
.(2)
Entre estas recomendaciones destinadas a reducir el número
de infecciones y bacteriemias relacionadas a catéter se
encontraban: la reducción del tiempo de cateterización,
el uso de nuevos materiales para los catéteres, tipo y
tiempo de recambio de las curaciones, y la educación de
los trabajadores de la salud.
En agosto de 2002 el CDC (Centres for Disease Control and Prevention)
y HICPAC (Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee)
publicaron las Guías Para la Prevención de Infecciones
Relacionadas a Accesos vasculares en respuesta a los avances tecnológicos
y del conocimiento científico a través del que se
ha logrado conocer con un poco mas de certeza la eficacia o no
de ciertas prácticas para la prevención de IAC.
(16)
Los catéteres vasculares son indispensables en la práctica
de la medicina moderna tanto de baja como de alta complejidad
y se los utiliza para administrar fluidos intravenosos, medicación,
productos de la sangre, nutrición parenteral y para monitorear
el estado hemodinámico de pacientes críticamente
enfermos.
Su uso puede producir una variedad de complicaciones entre las
que se encuentran la tromboflebitis séptica, endocarditis,
bacteriemias e infecciones metastásicas como osteomielitis,
endoftalmitis y artritis, resultantes de la diseminación
hematógena a otro sitio del cuerpo a través de un
catéter colonizado.
Los catéteres venosos periféricos son los mas frecuentemente
usados y tienen baja incidencia de infecciones locales y bacteriemia.
Las complicaciones infecciosas serias en estos catéteres
producen una considerable morbilidad debido al importante volumen
de uso.
La mayor parte de las infecciones serias están relacionadas
a los catéteres venosos centrales (CVC) y especialmente
en los usados en las unidades de cuidados intensivos. En los pacientes
críticos por lo general los CVC permanecen colocados por
períodos prolongados y la manipulación es excesiva
y muchas veces deben ser colocado en situaciones de emergencia
en las que es casi imposible cumplir con las medidas de prevención
necesarias. Todas estas situaciones hacen que el riesgo de contaminación
e infección se vea incrementado.
En diferentes estudios se ha estimado que la mortalidad atribuible
a la bacteriemia oscila entre un 12% y 25%, así como también
se produce un importante incremento del costo de la hospitalización(16)
Para los catéteres periféricos se han reportado
tasas de infección entre 0 ( UCI Coronaria, Médica
y Quirúrgica) y 2 ( UCI traumatologica) episodios de bacteriemia
relacionada a catéter por 1000 días de utilización
de catéter periférico.(4)
La tasa de incidencia y el riesgo potencial estarán en
relación con el tipo de catéter, la terapia utilizada,
y la complejidad de los pacientes.
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